En el Centro Cumplimiento de Condena para Mujeres Fraijanes I se conmemoró el Día de las Madres junto a las mujeres privadas de libertad que forman parte del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria. Fue una jornada llena de emociones, recuerdos y reflexión, dedicada a reconocer a las mujeres que continúan ejerciendo su rol de madres aun en medio de circunstancias difíciles.
Esta fecha nos recuerda a aquellas madres que acompañan a sus hijos desde la distancia, a las que ven cómo crecen y se superan en otro entorno mientras ellas atraviesan un proceso personal de aprendizaje y transformación. Aunque la ausencia pesa, el vínculo permanece vivo en cada llamada, en cada carta y en la esperanza de reencontrarse con sus familias desde una nueva oportunidad de vida.
Cada historia es distinta, pero muchas coinciden en el deseo de cambiar, de reconstruirse y de volver a ser un ejemplo para sus hijos e hijas. Ser madre dentro de un centro penitenciario implica enfrentar culpas, nostalgia y desafíos emocionales, pero también descubrir fortaleza, resiliencia y motivos para seguir adelante.

Durante la actividad se compartieron espacios de convivencia y reflexión que permitieron reconocer el valor de cada una de las participantes. Más allá de una celebración, fue un momento para recordar que detrás de cada mujer hay un sueño, un aprendizaje, una lucha por un futuro.
El Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria continúa promoviendo procesos de rehabilitación y reinserción integral, entendiendo que fortalecer los lazos familiares también forma parte del camino hacia una verdadera transformación.
Porque ser madre no depende únicamente de la cercanía física, sino del amor, la esperanza y la decisión diaria de seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles.
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